Venezuala fue suspendida del Mercado Común Sur (Mercosur) por la violación reiterada a los derechos humanos y sin embargo la representante de Venezuela ante el organismo, Delcy Rodríguez, intentó entrar a la fuerza a la reunión del organismo.
Rodríguez, acompañada por por el canciller de Bolivia, David Choquehuanca, y aplaudida por militantes kirchneristas en la calle, trató de abrirse paso entre la policía para entrar al Palacio de San Martín, sede del Ministerio de Exteriores.
La representante venezolana buscaba irrumpir en la reunión que mantenían sus colegas de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay y dijo a la prensa que si no le dejaban entrar por la puerta lo haría “por la ventana”.
La canciller argentina, Susana Malcorra, se reunió con Rodríguez en otro edificio, pero previamente explicó que se le había notificado por escrito a la representante venezolana que no estaba invitada a la reunión.
A la reunión se integró Ricardo Nin Novoa, canciller uruguayo y por una hora intentaron negociar con Rodriguez, pero esta se negó a todo solo pretendiendo acudir a una reunión del grupo del que ya no forma parte.
Malcorra y Nin Novoa se dieron por vencidos y regresaron a la reunión, mientras Rodriguez en la calle agredía a los policias del cordón de seguridad y luego decía que ellos la había agredido.
Finalmente la dejaron pasar.
El circo protagonizado por Venezuela, muy acorde al estilo de Nicolás Maduro, humilla más a un país que fue echado del Mercosur bajo el argumento de que no había cumplido con los acuerdos de integración aunque la verdadera razón es la molestia de Argentina y Brasil por la constante violación a los derechos humanos que comete Maduro.
A pesar del circo y el protagonismo de Venezuela, ya sin el derecho a voto, este País no puede evitar que Mercosur adopte una dirección contraria a los intereses de Venezuela, como la implementación de un tratado comercial con Europa.