Por paradójico que parezca el mejor lugar para enfrentar una crisis es situarse en medio de ella, como si de un huracán se tratara
El centro de un huracán es el lugar más seguro en las proximidades de un fenómeno meteorológico de este tipo, ya que sus vientos circulares pueden superar los 200 kilómetros por hora, mientras que en su centro los vientos no alcanzan los 20 kilómetros por hora.
El epicentro de un gran huracán puede tener hasta 25 kilómetros de radio, dependiendo, por supuesto, del tamaño del meteoro, y no pasa de manera inmediata, aunque su velocidad depende de la categoría y del movimiento en general del fenómeno meteorológico.
Hay ocasiones en que este fenómeno climático se queda estacionado en un lugar, causando enormes destrozos mientras que lo que se encuentra en su centro permanece intacto.
La analogía de una crisis en el mundo empresarial con un huracán es buena porque situarse en el ojo del huracán significa ubicarse en una perspectiva que permita dominar todos los ángulos, pero sin meterse en el torbellino que provoca la tormenta.
No significa tomar distancia, o ver las cosas desde afuera de la empresa, sino al contrario estar en medio de los problemas con una actitud serena para analizar a profundidad las disyuntivas que se enfrentan.
Si en una crisis el líder se sitúa en el ojo del huracán evitará quedar atrapado en los vientos circulares, lo que significa que quedará rebasado por los problemas y al querer atacar los temas urgentes, que sobresalen a simple vista, tal vez ignore los aspectos importantes que podrían frenar todo el conflicto.
Dejarse llevar por los vientos del huracán es dejar que la incertidumbre y la confusión se apoderen de sus decisiones.
De muy poco le servirá que su furia se sume a la violencia del vendaval e inicie una cacería de brujas para encontrar culpables o tome represalias, ya que nada de esto resolverá el conflicto.
En algún momento el ojo del huracán avanzará y usted se verá envuelto en los vientos circulares, pero entonces estará preparado para esto, haber analizado el conflicto previamente le permitirá entrar de lleno a la actividad y si tiene que ir en contra del viento lo hará porque su permanencia previa en el ojo del huracán le dará la energía y la fortaleza para lograrlo.
Por eso recuerde ante una crisis no se adentre en seguida en los problemas, primero observe cómo se comportan, considere todos los elementos y los contextos y solo entonces láncese a los furiosos vientos circulares.